Las espadas siempre han jugado un papel importante en la historia universal. Algunas armas blancas fueron tan importantes que incluso se les llegó a dar un nombre propio como en el caso de “Excalibur” del rey Arturo o “Balmung” de Sigifredo.
Ya en el siglo XVI el arte de la forja de la espada estaba muy desarrollado en la ciudad de Solingen y Wilhelm Weyerberg, antepasado del fundador de WKC llegó a ser alcalde de dicha ciudad en el a año 1573. En esta época se desrrolló el “Método Solingen”, que consistía en una especialización por parte de los trabajadores, de manera que el afilado y pulido de las hojas no era reailzado por el mismo artesano. Con todo esto, Solingen se convirtió muy pronto en un punto de referencia a nivel mundial para la fabricación de excelentes hojas. La calidad de las hojas hizo del nombre “Solingen” un distintivo de marca reconocido internacionalmente y hoy en día es una marca registrada protegida por la ley.
En tiempos de la Industrialización la familia Weyerberg se convirtió en un factor importante en la producción y comercialización de hoajs en Solingen.
La invención en Inglaterra de un cilindro forjador de hojas contribuyó definitivamente al éxito. Fritz Weyerberg compró la patente y el cilindro fue instalado por primera vez en Solingen. Con esta máquina la producción de hojas se dobló, a la vez que se reducía el tiempo necesario para la producción. Al mismo tiempo, otra familia en Solingen estaba adquiriendo gran influencia: la familia Kirschbaum, la cual había adquirido gran prestigio a nivel mundial comerciando con hojas de Solingen.
En el año 1900 el número de empleados había aumentado a 1200 y la producción de hojas se amplió a la fabricación de armas y piezas para bicicletas y motocicletas. No fue una coincidencia que los dos primeros teléfonos de Solingen, con los números 1 y 2 pertenecieran a la empresa Weyesberg, Kirschbaum & Cie.
En 1922 WKC fue adquirida por la empresa Siegen-Solingen Gußtahlverein, la cual fue llevada al cierre durante la recesión mundial.
Entre 0933 y 1945 la empresa se forjó de nuevo un nombre en la fabricación de armas blancas de alto valor y se convirtió en el principal proveedor de sables para el ejército alemán.
Duarnte la segunda guerra mundial Solingen fue bombardeado por los ingleses y WKC fue alcanzada por las bombas, siendo destruidas todas sus instalaciones y maquinaria, provocando la parálización de la firma.
En el año 1955 empieza la más reciente historia de WKC. Hans Kopling, exitoso industrial productor de cuchillos de alta calidad de Solingen, compra la empresa WKC, la cual se había establecido de nuevo en el antiguo edificio de la Wittkullerstrasse y que inmediatamente después de la segunda guerra mundial se había dedicado a la producción de pistolas. Hans Kopling cesó la producción de pistolas y se dedicó exclusivamente a la producción de armas blancas, el fuerte de WKC. Se instaló un sistema de grabado propio y la forja de tubo volvió a funcionar. Los primeros grandes pedidosl llegaron de los EEUU, especialmente de la Marina y de los Marine Corps.
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